El precio de la energía como factor de influencia sobre la edificación.

Durante los últimos cincuenta años, el precio de la energía no ha dejado de subir. La edificación, como uno de los sectores más consumidor de energía en España, se verá afectada de manera prolongada por este aumento del precio de la energía en cuanto a su concepto, sus usos y su explotación a lo largo del tiempo.

El sector de la edificación se basa, sobre todo, en importantes consumos de electricidad y gas. Estas dos principales fuentes de energía son muy volátiles, sus precios están influidos por numerosos criterios tales como la oferta y la demanda, las variaciones de precio de las materias primas además de parámetros naturales como el clima. La tendencia de la última década no es una excepción de este análisis: los precios de la energía han aumentado, bien sea electricidad o gas. El efecto dominó provocado por el alza de los precios provoca un aumento de los gastos de explotación para los usuarios, impactando a largo plazo en la amortización de los proyectos inmobiliarios.

En el pasado, cuando los costes energéticos eran todavía bajos, la cuestión del impacto en el medio ambiente o el modelo de construcción “bajo consumo” no se presentaban. Sin embargo, las catástrofes industriales y los problemas climáticos han acompañado al aumento de los costes de energía, lo que ha impulsado a la imposición de reformas o normas de construcción, favoreciendo la necesidad de ahorros energéticos, sobre todo en las construcciones más recientes. Respecto a los edificios existentes, el aumento sostenido de los precios, asociado a las obligaciones del estado en materia de ahorros energéticos para las empresas, empujará a los agentes económicos, sea cual sea su sector, a invertir en sus edificios para cumplir con los objetivos de reducción (-40% en 2030). Podrán, por ejemplo, mejorar el edificio o integrar un sistema de telecontrol inteligente de la energía.

Las alzas de los precios también deberán influir en el comportamiento de los usuarios de los edificios quienes son sensibilizados al impacto del coste de la energía en la explotación y la eficiencia económica de su empresa. Para resumir, cuánto más aumenta el precio de la energía, más usos de la vida cotidiana van a ser modificados, aunque esta etapa de transformación pueda llevar tiempo. El aumento de los costes de energía también puede tener impactos menos perceptibles, sobre todo en algunos sectores dónde las empresas limitan deliberadamente el tamaño de sus construcciones para disminuir el impacto de los costes de explotación en sus edificios y en su resultado.

El aumento de los precios de la energía tendrá, sobre todo a largo plazo, repercusiones en el mercado inmobiliario. Los inversores privilegiaran los edificios poco consumidores. Esta evidencia favorecerá la aparición de importantes planes en materia de renovación energética en una lógica de optimización y de revalorización de sus parques inmobiliarios.

Alric Marc, director general de Eficia